La OTAN retoma su presencia en Irak tras la crisis de seguridad

Bagdad, 2 de agosto de 2026 – Tras cinco meses de ausencia, la misión de la Alianza Atlántica en Irak (NMI) ha reactivado su oficina en la capital, un movimiento que refleja la búsqueda de estabilización en una región sumida en la turbulencia tras la escalada de tensiones con Irán.

Retorno estratégico ante la inestabilidad

Retorno estratégico ante la inestabilidad

La decisión, comunicada este domingo a través de un comunicado del departamento de Seguridad Nacional iraquí, se produce en el contexto de una crisis de seguridad exacerbada por el conflicto entre Irán y sus vecinos. El traslado de todo el personal de la NMI al Mando Conjunto Aliado de Nápoles, anunciado en febrero, se justificaba entonces en la creciente amenaza. Ahora, la reanudación de la presencia en Bagdad, encabezada por el teniente general Ramón Armada, comandante de la misión, representa un cambio de rumbo.

La reunión por videoconferencia entre el asesor de Seguridad Nacional de Irak, Qasim al Abudi, y el general Armada, se centró en la necesidad de implementar medidas para reducir las tensiones y, sobre todo, en la importancia del diálogo como herramienta para resolver las crisis recurrentes. “Abordaron maneras de reducir las tensiones y se subrayaron la necesidad de encontrar soluciones a las crisis recurrentes en la región mediante el diálogo y la vía diplomática”, según el comunicado oficial.

Este retorno, aunque modesto en términos de personal, se interpreta como un gesto de confianza por parte de la OTAN hacia el gobierno iraquí y una apuesta por mantener una presencia militar discreta pero activa en la zona, vigilante de la inestabilidad y con capacidad de respuesta ante posibles escaladas. La situación sigue siendo delicada, pero la reanudación de la oficina en Bagdad es, sin duda, un paso en la dirección correcta.