Aumento alarmante de días de riesgo de incendios en españa: el cambio climático acelera el desastre

El riesgo de incendios forestales en España se ha disparado en la última década, alcanzando niveles sin precedentes, según un estudio científico que vincula el incremento con el cambio climático y la variabilidad atmosférica.

La sequía y el calor extremo: una combinación letal

Investigaciones recientes, publicadas en Scientific Reports, revelan que el número de días con condiciones óptimas para incendios – combinando calor, sequedad y vientos fuertes – ha pasado de 10 entre 1981 y 2010 a 25 en la última década. Este incremento, del 50% en España y Francia, se atribuye a la intensificación de los patrones climáticos asociados a la Oscilación Atlántica Norte (NAO) y la Oscilación del Niño-Oscilación Sur (ENSO).

Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirman un aumento de casi tres días al año con olas de calor en España, un dato que, junto con la prolongada sequía, crea un combustible excepcionalmente peligroso en la vegetación. Alberto Redondas, científico del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (CIAI) de Aemet, advierte que “la combinación de datos no deja lugar a dudas: el impacto del cambio climático es responsable de que los días de alto riesgo para los incendios en España hayan aumentado”.

Megaincendios: una nueva realidad

Megaincendios: una nueva realidad

Si bien el número total de incendios ha disminuido ligeramente en los países analizados – Portugal, España, Francia, Italia y Grecia – los que se producen son ahora más virulentos y difíciles de controlar. Se han registrado un número alarmante de “megaincendios”, que superan las 500 hectáreas de extensión. La reducción en el número de incendios podría explicarse por mejoras en las estrategias de prevención y extinción, pero la realidad es que las condiciones propicias para su desarrollo se han exacerbado de manera significativa.

El papel de la nao y el niño

La Oscilación Atlántica Norte (NAO) juega un papel crucial, intensificando las lluvias en invierno y acentuando la sequía en verano en la Península Ibérica. El fenómeno de El Niño, por su parte, aunque con menor impacto que la NAO, también contribuye a modificar los patrones de precipitación, favoreciendo lluvias en otoño e invierno y disminuyendo su influencia en verano. Este ciclo, amplificado por el cambio climático, crea un escenario de riesgo constante y creciente.

Un llamado a la acción: prevención sobre extinción

Los investigadores concluyen que es imperativo priorizar la prevención, y no solo la extinción. “Nuestras conclusiones son que habría que hacer una prevención más activa del fuego, más controlada. Prevenir siempre es mejor que apagar”, sentencia Redondas. El estudio subraya la necesidad de medidas proactivas para mitigar los riesgos, considerando que el futuro de los ecosistemas y las comunidades en riesgo depende de una gestión inteligente y urgente del territorio.